Una vez había un galguero que tenía varios perros que utilizaba para ir a cazar regularmente. Un día durante el invierno pasado, decidió que uno de esos perros ya no lo servía. El perro no hacía lo que se esperaba de él. Tal vez no era lo suficientemente rápido, no lo sabemos. El caso es que ya no había sitio para el perro ahí. Al final de la temporada de caza y en la zona donde vivía el galguero, los perros desechados los recogía una furgoneta. Esta furgoneta la alquilaba la autoridad local y los perros recogidos eran trasladados a Scooby. Sea como fuera, dicha autoridad local decidió no subvencionar más este servicio, por lo que en el presente los galgueros tienen que llevar ellos mismos a los perros hasta Scooby. Y si o lo hacen, todos sabemos lo que les espera a esos perro, ¿verdad?

 

Tomad como ejemplo al galguero de nuestra historia. Le dijo a su hermana, que siempre cuidaba a los perros de forma muy amorosa, que lo iba a matar de un tiro. Tan sencillo como aquello. Más fácil que caerse de una silla. Este perro no me sirve más y lo voy a matar de un tiro. Al contrario que su hermano, la hermana adora a los perros y finalmente le convenció para que lo trajera a Scooby.

 

No fue fácil convencer al hombre porque al fin y al cabo es cazador y le encanta disparar. Pero su hermana no paró hasta que él cedió. Le dio su permiso y le prometió entregarlos al refugio.

 

Y ella vino, hecha un mar de lágrimas, dejando a este precioso galgo a cargo de Scooby. Y éste fue el día más feliz de la vida de ese galgo. Porque ahora estará a salvo. ¡Es una criatura tan bella y tan dulce! Se merece una vida mucho mejor que la de estar con un galguero. Si este perro y otros muchos encuentran un hogar lleno de cariño donde vivir por cuenta propia, ese será el final feliz de la historia. Como en un cuento de hadas: Vivirán felices para siempre.

 

Cobie