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2 de diciembre de 2007 – esta es la fecha en la que comenzó un nuevo y hogar de por vida para Gracie Green Bean. Gracie llegó a nosotros realmente por caprichos del destino y gracia divina. Ella es una galga española. Fue rescatada de Sevilla y Fermín la trasladó a Scooby en Medina, con su tropa de voluntarios. Ahora reside con nosotros en Virginia Beach, Virginia. Esta actualización pretende alentar a otros a que abran su corazón a estos asombrosos animales de cuatro patas. Nuestra hija tiene tres años y lo único que deseaba la pequeña Ginny K era tener un perro de su tamaño al que querer, que se comportara con ella y que fuera su amigo de peluche. Ginny K es hija única. Tiene un corazón tan grande como ella y va creciendo día a día. Nuestros amigos de VAGA confiaron en nosotros y pusieron todas sus esperanzas en que Gracie Green Bean podría coexistir con nosotros y se llevaría muy bien con nuestra pequeña.
Ahora, dejadme que os ponga al día. Gracie se desenvuelve asombrosamente. Ha alcanzado su peso ideal, su manto brilla, sonríe regularmente, brinca tan pronto oye nuestras voces y nos acaricia con su hocico para demostrarnos cuan agradecida está. Nosotras también la acariciamos para demostrarle en cuanto ha mejorado nuestras vidas. Duerme cuando le cortamos las uñas, cuando le limpiamos las orejas, cuando Ginny K y yo le pintamos las uñas. Se deja poner zapatillas, que la disfracen y es la mejor del desfile "Ginny K Horse Show." Acepta todos los abrazos y besos amorosos y es la mejor compañera para echarse una siesta.
Me espera fuera de la bañera, sacando pompas de jabón por la nariz. Duerme al lado de la ducha y espera a que salga, se anticipa a mis movimientos. Mi marido la llama Hocico de Aguja porque lo examina todo y siempre husmea entre mis cosas. Ahora, cada noche no solamente arropamos a nuestra hija en su cama sino también a un galgo, desde la barbilla hasta la punta de la cola y sin apretarle demasiado. Ella es en parte humana, es nuestra chica, es nuestra amiga de peluche para siempre.
Queremos agradecer a VAGA todos sus esfuerzos y su compromiso en recolocar galgos en hogares llenos de amor, adecuados para ellos, solamente por el interés y bienestar suyo. No nos arrepentimos ni un segundo de haberla adoptado y aguardamos impacientes la próxima sonrisa en la cara de nuestra hija y el meneo de la cola de nuestra galga, nuestra Gracie Green Bean. Estaremos siempre agradecidos a VAGA y a Debbie por haber encontrado el mejor galgo que se acomodara a nosotros tal y como nos prometieron. Es increíble y sabéis que la queremos con locura. Ella es la otra pequeña que siempre quisimos.
La Familia Marquette y Gracie Green Bean
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