Esta mañana tuvimos que decir adiós a algunos de nuestros amigos. Toda la semana ha sido más ajetreada de lo normal. Comprobar perros y tomar muestras de sangre. Trasladar a los perros asustados al patio de modo que a la mañana del viernes puedan llegar a la furgoneta haciendo e menos trayecto posible. Sacar perros de la zona de cuarentena para no tener que andar tanto a la mañana siguiente. Es otra actividad distinta a la normal y nuestros inteligentes perros lo notan. Especialmente cuando por la mañana la furgoneta es conducida al interior del patio y se cierran las verjas para que no se puedan escapar. Todos los pasaportes y documentación se distribuyen encima de la mesa que instalamos para la ocasión y para ultimar el papeleo del transporte.

 

 

Las personas que Libran aquel día también se quedan. Eso es lo que hacen cuando sus mejores amigos están a punto de partir en uno de los viajes más grandes de su vida. Hasta el último minuto la cantidad de perros que se marchan es desconocida. Depende del tamaño de los perros y si desean compartir jaula o no. Respetamos el hecho de que hay perros a quien les gusta viajar solos y no soportan la proximidad de otro. Son casi humanos. Y entonces llega el momento. Nuestros chóferes, María José y María se cambian asean y se cambian de ropa. Colocan sus bolsas en la parte trasera de la furgoneta. Las bolsas con los emparedados, las galletas, los dulces y las bebidas están en la parte delantera. Ponen en marcha la furgoneta. Un momento, ¿no nos habremos olvidado los pasaportes, verdad? No, lo tenemos todo. Id con cuidado, no corráis y conducid seguras. Mejor tarde que nunca: lo último que desearíamos es que tuvierais un accidente. Y se alejan con su carga más preciada.

 

 

Y todavía no nos quedamos tranquilos. Solamente lo estaremos cuando tengamos noticias de que han llegado bien. Tampoco nos quedamos contentos porque al mirar los lugares que quedan vacíos nos ocasiona un vacío en el corazón. Uno se siente extraño. Por ejemplo Orlando, un podenco dulce y hermoso, alto y resistente y con un enorme corazón. El mejor amigo de Isabella, de Kathi y del engreído Cocky que compartió el prado con él. Habían jugado tantas horas juntos. Cómo le echarán de menos y también nosotros. Estuve en Scooby tres años pero finalmente encontró una familia que l adoptó Por tres años usted ha permanecido en Scooby y ahora usted está apagado a su nueva familia y ahora esperan su llegada con ilusión. Tendremos que acostumbrarnos a tu ausencia y, aunque duro, es para ir a una vida mejor y este es el motivo por el que estabas aquí. Esperamos vuestras nuevas familias nos envíen noticias suyas. ¡Nos encantaría recibirlas!

 

 

Philip y Jafet también dejan un gran vacío. Los dos estaban muy asustados. Sólo el cielo sabe lo que han pasado y que, obviamente, debió ser terrible. Apenas cuando empezaron a acostumbrarse al refugio se tienen que marchar de nuevo. Esta mañana les vi preguntarse: ¿qué está sucediendo?. Lo ví en sus miradas de ojos grandes, marrones y tristes. ¡Temblaban tanto que parecía que estaban tiritando de frío! Pero no estéis asustados. A partir de ahora vuestras vidas serán mejores. Llegasteis del infierno para ir al cielo. Y al lugar donde vais incluso es aún mejor. Creednos. En un rato, cuando miréis alrededor y os sintáis cómodos, admitiréis que, después de todo, no fue tan mala idea partir en la furgoneta.

 

 

Moro también nos deja un vacío importante puesto que ha vivido en Scooby más de siete años como cuando a su tiempo lo dejaron Riquelme, Cindy, Alberto, Gonzo y Mortadella cuando se fueron. Pero todos sabemos que en Sevilla hay unos 100 o 150 perros en situación extrema, comiendo sus propios excrementos por falta de alimento, y que gracias a la partida de los otros podremos darles la oportunidad de conocer una nueva vida.

 

¡¡Os echaremos de menos y os deseamos lo mejor en vuestras nuevas vidas y esperamos saber de vosotros muy pronto!!

 

Gracias por dejar que os cuidáramos y también gracias de parte de Ahmed, Edu, Ghani y el resto de trabajadores y voluntarios de Scooby que se ocuparon de vosotros,

 

Cobie