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En Mayo del 2006 recorrí el camino desde St. Jean Pied de Port (Pirineos) hasta Fromista. Este año he recorrido la otra mitad (495 kilómetros/307 millas) del Camino, que va desde Fromista hasta Santiago de Compostela. Al igual que el año pasado pedí a mi familia y amigos que patrocinaran mi andadura de la que Scooby y Greyhounds in Nood Foundation se aprovecharán.
El jueves 27 de septiembre, a las 8.00 horas salí de Fromista y terminé a las 14.00 horas en una cantina de las hermanas Clarisas en Carion de los Condes. Normalmente, los peregrinos inician el camino muy temprano por la mañana para evitar el calor durante el día. Se puede andar por etapas a partir de 24 kilómetros o más dependiendo de, entre otras cosas, la ascensión del camino. También hubo días que caminamos once horas lo que significaba 40 kilómetros al día. Al final del día acababa completamente exhausta! Mis pies ni sentían dolor, pero sí lo sentían mis hombros. El peso de la mochila era de unos 9 kilos/20 libras incluyendo comida y agua. Lo que realmente me sorprendió fue la cantidad de gente que roncaba en los albergues donde dormía!
La gente del país fueron muy amables y solícitos y siempre te deseaban Buen Camino! Los encuentros con peregrinos de otros países si eran especiales. Muchísimos peregrinos españoles, canadienses y alemanes entre otras nacionalidad. Realmente, uno no recorre el Camino en solitario puesto que siempre hay peregrinos caminando por delante o por detrás tuyo. Siempre ayuna pequeña conversación cuando te los encuentras y, después de caminar juntos un rato, uno entra en historias más personales. En los bares, a la hora de la comida y en las cantinas por la noche, siempre te encontrabas con la gente que ya te habías encontrado a lo largo del camino. Verles de nuevo siempre te hacía sentir bien. Muchísima gente me preguntaba cuando veía los dorsales de Scooby y de GINN. Era entonces cuando les hablaba del buen trabajo que llevan a cabo las dos fundaciones y acerca del patrocinio de mis kilómetros.
Los peregrinos se ayudan mucho entre ellos. Cuando tuve que subir a la cima del O'Cebreiro (1250 metros/4100 pies) un compañero peregrino me dio una rama que me sirvió de gran ayuda al utilizarla de bastón para andar. El dolor en mis hombros, ocasionado por un ajuste inadecuado de mi mochila, pareció muy obvio a ojos de un chico alemán el cual las ajustó correctamente y el dolor desapareció!
En otra ocasión encontramos a dos hombres suizos con sus mulas. Los animales tenían heridas muy desagradables en sus patas. Ellos, en vez de emplear su hora de descanso para tomar una ducha y comer, la dedicaron a curar las heridas de los animales. A menudo, los españoles son muy crueles con los animales. A lo largo del camino vimos muchísimos perros guardianes atados a una cadena, sin cobijo alguno ni techo para guarecerse del sol, y a menudo sin acceso a comida ni agua. Los innumerables perros y gatos abandonados a menudo tenían horribles heridas y nos preguntábamos cómo se las podían haber hecho! En un pequeño pueblo me di cuenta de que un perro, uno de entre muchos, tenía una gran mancha oscura encima de su espalda. Cuando pude observarlo de cerca vi que la oscura mancha consistía de 30 garrapatas bien gordas! El perro y el gato del hostal donde nos alojamos se veían bien cuidados y me atreví a preguntarles si podíamos hacer algo para ayudar al perro de las garrapatas. Cuando volví a Holanda lo primero que hice fue llamar al propietario del hostal para preguntarle y me aseguró que el perro estaba siendo tratado!
Uno de momentos más emotivos fue la llegada a la Catedral de Santiago el 11 de octubre a las 4 de la tarde junto con un grupo de otros peregrinos. Nos abrazamos todos y nos felicitamos mutuamente. Tomamos fotografías – de y para otros - . Intercambiamos las direcciones de E-mail y prometimos escribirnos y enviarnos las fotografías. Después fuimos al departamento de administración de la Catedral para mostrarles nuestras credenciales. Estas consistían en los sellos que cada cantina en la que habíamos estado a lo largo del Camino estampaba. Después de comprobar todos los sellos nos dieron, recibimos el documento de Compostela en Latín con nuestros nombres (el primer nombre también en Latín). Finalmente entramos en la Catedral para abrazar la estatua de San Jacobo. A este se le abraza por detrás puesto que está situado enfrente del altar de cara a la entrada.
Al día siguiente fui a Finisterre en autobús. El viaje duró tres horas y media. Una vez ahí llevé a cabo el ritual de tirar 36 piedras al mar, pensando un deseo para cada una de ellas. Uno para cada amigo y familiar por haber patrocinado mi peregrinaje a favor de los galgos y greyhounds y poder hacer una donación a GINN o Scooby!
El viaje a Holanda duró 35 horas y fue un viaje de órdago por culpa de la televisión y la música a toda pastilla que ponían en el autobús.!
Estoy tan contenta y agradecida por haber hecho el Camino. He visto paisajes maravillosos, pueblos pintorescos e iglesias preciosas. Especialmente los encuentros con mis compañeros peregrinos y la innumerable gente amable a lo largo del camino me han enseñado mucho acerca de la vida. He tomado muchísimas fotografías para recordar los paisajes, los pueblos y las iglesias. Pero las impresionantes escenas de los encuentros con la gente y animales a lo largo del camino han quedado gravadas en mi corazón.
Mariana van West de Veer
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