Viernes por la mañana. Todo estaba tranquilo. Suena el timbre, voy  ha abrir. Un señor espera tras la puerta. Nos saludamos, vienen las preguntas de rigor, viene a dejar perros. Hasta aquí todo normal. Nos acercamos a su furgoneta, mi sorpresa es que los perros que trae son nada más y nada menos que siete cachorros de galgos.

 

Los pobres están muy asustados, tan solo tienen mes y medio. Esconden sus pequeñas cabecitas unos entre otros… El señor me dice que no me preocupe, que extrañan a la madre pero que ahora la trae junto al padre, ya que el tampoco los quiere.

 

Pasada una hora el Señor regresa, no solo trae a los padres sino a otros dos galgos más, dos galgos machos de 2 y 3 años.

 

Bajarlos de la furgoneta se vuelve una tarea complicada, la madre esta muy asustada, salta de la furgoneta y empieza a correr dentro del recinto de Scooby, hasta que conseguimos cogerla, pero se niega andar, clava sus patitas en el suelo y tiembla sin parar, decidimos montarla en un carretillo para poder llevarla con sus pequeños.

 

El Señor marcha muy tranquilo habiendo abandonado  a 11 (!) de sus perros, pero nosotros encima debemos pensar que menos mal que los dejo aquí y no se planteo deshacerse de ellos con métodos mucho peores.

 

Ahora todos ellos están con nosotros, pero la historia no finaliza aquí.

 

Por la tarde procedemos a vacunar y desparasitar, comenzamos con los cachorros. Es realmente sorprendente la cantidad de pulgas y garrapatas que tienen. Les quitamos todas las que podemos con las manos, les echamos spray para desparasitar, les damos las pastillas para desparasitar internamente y les llevamos a la cuarentena con su mami, la cual también es desparasitada porque también tiene cientos de pulgas y garrapatas.

 

Pasados unos días los cachorros ya han perdido el miedo pero siguen con problemas de parásitos, sus heces todos los días están llenas de lombrices. La madre esta muy temerosa, no confía en nosotros y tiembla cuando te ve entrar.

 

Cuando ves esto realmente es inevitable preguntarse ¿Cómo han vivido hasta ahora estos animales? ¿Que clase de trato han recibido?... y todas las respuestas te llevan ha sentir verdaderamente lastima por ellos. ¿Qué injusto verdad? Y a la vez la responsabilidad de encontrarles un hogar que realmente les quiera y en el que puedan llegar a ser felicites.

 

Como os dije anteriormente también dejo tres machos, uno de ellos el padre de los cachorros, un galgo muy grande y bastante dominante, los otros dos tienen muchas cicatrices en su cuerpo debido a mordiscos propinados por él.

De momento se encuentran en habitaciones individuales por miedo a peleas.

 

Y las preguntas vuelven de nuevo a nuestras cabezas ¿Por qué la gente  cría tantos animales si al final su destino en el mejor de los casos va a ser una protectora?

¿Algún día llegaremos a concienciar definitivamente de este problema?

 

Mientras tanto solo nos queda esperar para que siga habiendo gente que recoja en sus casas a estos perros que sus primeros dueños no han querido y les han abandonado, y que les den el cariño necesario que estos animales se merecen.

 

Esto más que un deseo para nosotros es una necesidad, ya que  historias como estas se repiten día a día y esta llegando a un punto que no tenemos espacio preparado, es decir habitaciones suficientes para tantos. Pero seguro que después de estos meses de verano donde las adopciones se han frenado, se producirán más o por lo menos eso deseamos.

 

Un Saludo,

María