Hoy en día existen leyes que regulan el comportamiento de la sociedad, las cuales, todo el mundo debería respetar, y si no es así, el estado cuenta con diferentes autoridades (Guardia civil, policía…) con el deber de hacer cumplir dichas leyes. Pues ni una cosa ni la otra.

 

El día 19 de Septiembre, en un pueblecito de Ávila, Burgohondo, celebraban sus fiestas patronales. Por “tradición” hacen festejos “taurinos” los cuales se encuentran fuera de la normativa, es decir, no son legales.

 

Ese mismo día nos acercamos hasta allí varias personas, ya que el gerente del refugio del Burrito en Andalucía nos informo que en dicho festejo se sacaba un burro al cual utilizan de picador. Debido a que esto esta  totalmente prohibido, se decidió ir a grabar para luego poder denunciar esta vejación. Él aviso a las autoridades de nuestra visita y de nuestras intenciones para que no les pillara de sorpresa.

 

Llegamos a dicho pueblo, compramos las entradas para el festejo, y esperamos a que el evento comenzara. Toda la tarde estuvo llena de sorpresas, desagradables por su puesto. La primera fue que el acto comenzó con un paseíllo de todos los participantes de la becerrada y este encabezado por la Guardia civil. ¿No se supone que son las autoridades las que deben velar porque se cumpla la ley? ¿Sorpréndete verdad?

 

Más tarde, cuando ya habían sacado a la primera becerra, los organizadores nos localizaron y subieron a llamarnos la atención y a decirnos que “por nuestra culpa no iban a sacar al burro en el festejo y el pueblo les iba a llamar la atención”, todo esto de muy malos modales por supuesto. Nosotros seguimos a lo nuestro porque no solo era la vejación del burro lo que allí se llevaba a cabo sino que: las becerras eran toreadas por jóvenes del pueblo, las ponían  las banderillas, las mataban, cortándolas más tarde las orejas y el rabo. (Todo esto también es ilegal) pero no les debía de importa mucho.

 

Debido a que estas personas que toreaban eran la primera vez que se ponían delante de una vaquilla (o por lo menos daban esa impresión), las banderillas se las clavaban donde pillaban. La tenía que clavar 5 o 6 veces para matar a la pobre vaca.

Realmente Escalofriante.

 

Estas y otras muchas imágenes esperamos que nos sirvan de prueba para poder acabar de una vez por todas  con actos tan barbaros como este.

 

María

 

 

 

 

 

 

 

 

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