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Hace un par de días me llamaron por teléfono para decirme que en un pueblo llamado Arroyo de la Encomienda , al lado de Valladolid, había una galga abandonada con cachorros. Para allá se fue Mª José a estudiar la situación, y en efecto, no solamente había una galga y sus cachorritos sino que también estaba el macho, que probablemente es el padre de las criaturas. Decidimos actuar rápido, ya que por lo que nos había dicho el chico que nos llamo, los albañiles de alrededor eran un poco salvajes. Así que hoy nos desplazamos hasta allí, Mª José, Eva y yo con la jaula trampa para ver si la podíamos coger.
Cuando hemos llegado, lo primero que vimos fue a los dos adultos en medio de un descampado. No lejos de allí estaban los cachorros, había uno muerto probablemente, de un botellazo que le habían dado los albañiles. A este respecto tengo que deciros que en la provincia de Valladolid hay un servicio de recogida pagado por la Diputación y que no se ocupa de estos casos más o menos difíciles, así que venimos observando un aumento de casos como este, con hembras con cachorros que pasan un montón de tiempo abandonadas y que luego los cachorros se asilvestran si es que no los recogemos nosotros antes. Pero como siempre, a los responsables de turno no les interesa el bienestar animal, solamente se trata de cumplir el expediente y cuanto más barato les salga mejor. Pero sigamos con la “cacería” .
Cuando llegamos Mª José cogió uno de los cachorros y se fue a buscar a la madre para que la siguiera y así lo hizo. Mientras tanto, Eva y yo nos ocupamos del resto de la camada, colocamos la jaula trampa y como cebo utilizamos un par de cachorros y un poco de comida, pensando que el instinto maternal haría que la galga cayese en la trampa. Estábamos equivocados, la señorita se tumbó al lado de la jaula y esperó a que sus cachorros salieran, y así lo hicieron. Uno de ellos salió y la madre se lo llevo, así que tuvimos que cambiar la estrategia y utilizar comida, que resulto más eficaz que sus cachorros y a la media hora la apetitosa comida de bote hizo su trabajo y la madre estaba dentro de la jaula. Nos fuimos a por ella y volvimos a colocar la jaula, 20 minutos después el macho seguía sus pasos y caía en la trampa y la familia feliz se encuentra ahora segura con nosotros. La madre, el padre y seis cachorros, es sólo una cuestión de paciencia.
Fermín
PS Por cierto, no tengo fotos del rescate porque María se llevo la cámara a un evento que ella misma os contará muy pronto, y quiero darle las gracias a Louise Coleman porque realmente la jaula trampa que nos dono hace años es realmente útil.
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