Una experiencia inolvidable sin duda alguna.

 

Unas semanas antes empiezan los preparativos, se suben los perros que se van a ir, a las habitaciones de cuarentena, se les comprueba el microchip, se les saca sangre… se preparan las cartillas. Y un día antes se comprueba que esta todo listo. Así era, estaba todo listo y en unas horas nos poníamos en camino. Empezamos a cargar a los perros en las jaulas y a colocarlos de manera milimétrica para que no hubiera problemas, e hicimos una última revisión y emprendimos el viaje, un viaje largo y cansado pero emocionante.”Era la primera vez que cruzaba la frontera”.

 

Tras largas conversaciones, alguna que otra cabezada y anécdota por fin llegamos a Bélgica. Allí estaban esperándonos. Vinieron las presentaciones, una traba para mi ya que sólo sé hablar español. Bajamos a los perros, a los que se quedaban y a los que no, para que estiraran las patas, bebieran y comieran. El sitio era ideal, espacioso, muy verde, fresco… Los perros estaban felices.

 

Tuve la oportunidad de ver a alguna de las familias de acogida y de adopción de los perros, se les notaba emocionados con la llegada de estos. Pero teníamos que partir, todavía nos quedaban algunas horas de viaje para llegar a Holanda nuestro segundo destino y el de nuestros pequeños.

 

Llegamos al GREYHOUND IN NOOD NEDERLAND. El lugar es muy bonito, los animales, tienen un brillo especial, tanto en su pelo como en sus ojos. A través de ellos te transmiten lo bien que allí se encuentran, conocí algunos de los voluntarios y al matrimonio que vive allí (Resy y Jan), y de nuevo me enfrenté a mi problema con el idioma, pero me sentí cómoda y en familia. Sus sonrisas, sus gestos así me lo transmitían. Todo era nuevo para mi, todo sorprendente, pero quizá lo que más me sorprendió y a la vez lo que más me gusto fue la oportunidad de ver de cerca cómo están los perros en una casa de adopción.

 

Hellen, una simpática voluntaria de allí quien había estado en Scooby en alguna que otra ocasión, muy amablemente nos invitó a dormir en su casa. Ella tiene 12 galgos, como ella dice son “sus niños” y así es. Yo estoy acostumbrada a ver a los perros en España, y aunque habrá de todo, normalmente y sobre todo en los pueblos de aquí los perros están en patios, comen normalmente sobras de comida, pienso, carne…

 

Estos Galgos son espectaculares, gracias a los cuidados de Hellen. Fue allí donde empecé a entender que fuera de España realmente hay otro concepto de animal de compañía, que quien decide tener animales les cuida como un miembro más de su casa, que quien decide tener perros, gatos… o cualquier otro animal, es para que forme parte de su familia al igual que una persona. Eso aquí en la mayoría de los casos no se da, primero están las personas y después, y en algunas situaciones bastante después los animales.

 

También entendí la emoción de Fermín o María José cuando me hablaban de las adopciones fuera de España, ellos me lo intentaban explicar, pero hasta que no lo ves, hasta que no vives esos ritmos de vida tan diferentes, y todo lo que ello conlleva, no lo llegas a entender.

 

Por eso califico este viaje de corto pero inolvidable. La experiencia ha sido muy positiva a nivel personal. Me traigo una sensación difícil de explicar en papel pero que ya forma parte de mi. Por eso, cuando hoy por la mañana he llegado a Scooby y he mirado nuestros perros, ha crecido una esperanza en mi, quizás un poco ambiciosa, pero espero que todos nuestros perros encuentran una persona como Hellen que les considere uno más de su familia, ya que todos ellos, galgos, mestizos, grandes, pequeños, mayores, cachorros… se lo merecen.

 

Así que ahora solo me queda intentar trabajar para que esto ocurra, y dar las gracias. A Fermín por permitirme vivir esta experiencia, a Mará José por hacer que todos esos Kilómetros no se me hicieran tan largos, a las personas que forman parte de Scooby Bélgica por trabajar para que se produzcan estas adopciones tan deseadas, a la gente de Holanda por su amabilidad y su forma de trabajar y a Hellen por su acogida y por hacer que esos galgos con problemas (ya que tenían problemas de timidez en Scooby) sean tan felices como lo son con ella.

 

Gracias a todos.

 

María.

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