Apreciados amigos,

 

Os escribo para informaros de que nos hemos visto obligados a hacer algunos cambios en el refugio en lo que refiere a los voluntarios que pasan por Scooby.

 

En estos días me estoy volviendo loco y casi al borde de un ataque de nervios. O sea que, o se aplican una serie de normas o me marcho al Senegal para un retiro espiritual.

 

Los voluntarios llegan y se después se van, pero al final siempre quedamos unos pocos que nunca nos marchamos. Tratamos con gente de todo el mundo y en ocasiones, algunos de los voluntarios vienen acompañados. El resultado es que hemos perdido gente muy válida y que fue de gran ayuda para Scooby en el pasado pero que ahora no quieren volver porque han tenido problemas con otros voluntarios. Ello pone al personal estable de Scooby en una situación delicada porque parece que tengamos que ocuparnos de solucionar las relaciones personales entre los voluntarios, pero la realidad es que esto va de perros y no de personas. Y ahí estamos tirando del carro y siguiendo hacia delante con alguna que otra arruga nueva y canas de más y con menos ganas de discutir.

 

Me hago mayor y a menudo pienso que todo esto me está desbordando. En el pasado tenía más ganas y fuerzas para luchar, ahora me doy cuenta que me canso con más facilidad, me vuelvo menos tolerante con las cosas como la estupidez humana y la falta de sentido común tan obvia algunas veces, pero lo que más me enfurece es la falta de empatía, lo que este maldito mundo necesita es empatía. Debemos preguntarnos por qué la gente ha hecho lo que ha hecho y que yo pienso es horrible y, por descontado, imperdonable.

 

Nosotros nos lo pensamos mucho antes de tomar una decisión que afecte a los perros en nuestro refugio. Muchas veces nos han pedido o sugerido si podíamos hacer las cosas de otra forma mejor. Incluso hay gente que piensa que el trabajo que hacemos ellos lo harían mucho mejor que los estamos en Scooby. Mi respuesta para ellos es, “Pueden intentar hacerlo?”.  Es muy fácil y cómodo criticar sentado en un confortable asiento. Levántate y haz algo para resolver los problemas, tú eres parte de la situación.

 

En las próximas semanas habrán cambios que a algunos no les van a gustar. Algunos de ellos ya se han impuesto en lo que se refiere al voluntariado en Scooby. Permitidme que os diga que Scooby no es un sitio donde ir a pasar unas vacaciones baratas. Scooby es un lugar muy duro donde las emociones están a flor de piel. Y por supuesto que no tiene nada que ver con ninguna otra experiencia vivida con anterioridad. Si realmente quieres venir, bienvenido seas, de lo contrario, vete a la playa que es mucho más agradable.

 

Si venís de voluntario a Scooby, una vez terminada vuestra estancia seréis evaluados según vuestra actitud y comportamiento. Y por desgracia, algunos de los voluntarios no tendrán la oportunidad de volver por distintas razones.

 

En Scooby tenemos normas que deben ser cumplidas, si alguien no las cumple un miembro del personal estable le avisará, María José y probablemente María a corto plazo. Si las dos se encontraran ausentes, la persona encargada de guiar a los voluntarios será Cobie. Esperamos de los voluntarios que hagan la vida de nuestros perros más agradable y, por supuesto, también la de los que trabajamos aquí, favoreciendo el desarrollo de nuestras tareas que muchas veces se retrasan por falta de tiempo.

                                                                                       

Las normas están perfectamente explicadas en el Manual del Voluntario y que cada uno recibe a su llegada pero hay cosas de sentido común que debemos resaltar, tales como: cerrar las puertas, no sacar a los perros fuera de sus parcelas sin permiso, no coger de la cocina la comida del personal de Scooby, no tirar compresas y similares en el retrete de chicas, apagar las luces, limpiar la caravana de alojamiento gratuito antes de volver a casa, no dejar los utensilios de limpieza como, por ejemplo, mangueras en las parcelas de los perros puesto que muchos de ellos las muerden y las desgarran e incluso se las comen, y muchas otras cosas que parecen de lógica pero que al final no deben serlo porque sistemáticamente se incumplen.

Así pues, si cualquiera de los voluntarios después de ser avisado sigue en su actitud incívica será expulsado de Scooby. Por favor, no nos obliguéis a hacerlo porque sería muy desagradable para todos.

 

Por otro lado, hay algunos temas en Scooby que los voluntarios no deben ni cuestionarse, preguntar acerca de ellos talvez, pero las decisiones finales siempre son nuestras. Los voluntarios siempre deberán tener en mente que son invitados de Scooby, y por ello se les pedirá que sean respetuosos con las cosas y las personas aquí. Nos vemos obligados a adoptar esta actitud a raíz de diversas malas experiencias en el pasado y que no queremos que se vuelvan a repetirse en el futuro. Estas normas afectan tanto a los nuevos voluntarios como a los que han acudido diez veces, y que seguramente serán los más ofendidos.

 

Lo lamento pero estas son las normas y no van a cambiarse. Si María José, María o Cobie, alguna vez os llaman la atención por algo, por favor prestadles atención porque de no ser así tendré que intervenir personalmente y os pediré que os vayáis de Scooby.

 

Habiendo dicho esto, también quiero agradecer a todos los buenos voluntarios que han pasado por aquí y que nos han hecho vivir muy buenos momentos tanto a nosotros como a los animales. Gracias por venir a Scooby y nos encantará volver a teneros entre nosotros tantas veces como queráis. Hacemos esto para salvaguardar el programa de voluntariado porque hemos llegado a pensar en si no sería mejor terminar con éste. Nos gustaría darle una segunda oportunidad y ver si con estos cambios funciona mejor.

 

 

Fermín

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